miércoles, 29 de octubre de 2014



Del Amor y otros amores...




¿Qué es el amor?, después de esta pregunta...¿Cómo seguir? si para intentar responder se me abren mil preguntas más.
Entonces, mejor agarro desde donde me conviene y escribo.
El amor es respeto, y casi seguro en eso estaremos todos de acuerdo, respeto por alguien, por algo, respeto por uno.
El amor no puede ser una condición, nunca. Eso me costó años, y varios dolores de cabeza.
Lo veo sublime, como el arte, lo veo soleado y sonriente, lo veo lluvioso y saltando, pues no creo en el Amor triste. No lo quiero. No lo veo.
Amo como puedo, amo al amor, y a mis amores, amo lo que hago. Me amo pintando, me amo cuando río, cuando canto, cuando me veo libre, a pesar de mis tormentas, de los diluvios y de algunas inundaciones.
Amor de madre. Amor de hija. Amor de hermana. Amor de amiga. Amor de artista. Amor de compañera. Hay tantos, pero es uno. Como una trilogía de Burton o un tríptico religioso.
Amemos - NOS siempre. En cada esquina, en cada discusión, en cada puteada al aire.
Porque amar es también vivir, y vivir es como el Amor, pero eso lo dejo para otro día.

Semilla Z.

martes, 3 de junio de 2014


Brasil...lala la lala lala...


“Antropofagia” – Tarsila do Amaral 1929
Óleo sobre tela,
126 x 142 cm

Tarsila do Amaral fue una artista brasilera (1886 – 1973), la pintora más representativa de la primera fase del movimiento Modernista brasileño.
En esta primera fase se destaca una reivindicación de la identidad nacional. Pero la pregunta fue, ¿Cual es la identidad nacional?, y el punto de partida fue otra pregunta no menor a la anterior… ¿Qué “somos” Brasil? en la que los propios artistas brasileños buscaban crear una corriente que fuera moderna, pero sin los conceptos euro céntricos de modernidad. Sino algo nuevo pero tomando sus raíces y a su vez su presente. Devorándolo todo para devolverlo en algo Nuevo, Renacido. Así el Movimiento Antropofágico  se dio de manera ecleptica y multicultural. Tarsila se casa con Oswald de Andrade en 1926, quien 2 años más tarde publicaría el Manifiesto Antropofágico.
Muchos de los artistas y escritores pertenecientes a este grupo se formaron en escuelas europeas, aprendiendo las corrientes artísticas más novedosas; sin embargo, al volver a su país las asimilaron desde la identidad local.
La misma Tarsila do Amaral, que había vuelto hace poco al país,  los títulos de sus obras estaban en Tupí- Guaraní, y no en portugués.  También lo que causó su asombro fue que por vez primera una pintura representaba la esencia de la cultura y la psicología nacionale, no sólo por el tema representado sino por la ejecución de la obra que colocaba en un lugar preponderante los colores y las formas nativas.
Si la modernidad en Europa o en Estados Unidos significaba barrer con lo viejo, casi olvidarlo, para imponer algo nuevo, el movimiento antropofágico proponía devorarlo todo, lo viejo, lo pasado, lo presente, todas las disciplinas para convertirlas en un nuevo ser. La importancia de la corriente antropofágica recae en que, a diferencia de otras tendencias coetáneas latinoamericanas, no se enfocó exclusivamente en el indigenismo o en lo meramente autóctono, sino que tuvo la capacidad de reconocer en el “otro” características devorables e integrables a su identidad en formación. Asimismo, el entrelazamiento de diversas disciplinas artísticas, como la literatura y la pintura (que a su vez se comían mutuamente), dio como resultado un movimiento que comprobó que era posible producir algo propio a partir del acto de devorar. El hecho de que la vanguardia sea un movimiento estético limpia el horizonte histórico de residuos científicos y de pretensiones de verdad: el discurso queda por fin completamente del lado del lenguaje y es en ese gesto lúdico que el discurso colonial se muestra en su desnudez: por fin el indio le devuelve, con una carcajada, los espejitos de colores al europeo desconcertado.
Esté movimiento toma el canibalismo, y a la figura del Caníbal, no como la palabra o el concepto despectivo del conquistador. Sino como fuerza para renovar lo que antes le había sido quitado. Para tomar el presente y juntarlo con lo que Brasil ya tenía en sus venas. O como dice Oswald de Andrade en el Manifiesto:
Ya teníamos el comunismo. Ya teníamos la lengua surrealista. La edad de oro.
Antes de que los portugueses descubrieran al Brasil, Brasil había descubierto la
felicidad.

Gracias eternas a R.G

S.Zeta

miércoles, 21 de mayo de 2014

Yerba Mate Libre


Capítulo 2 - HENNA

... A partir de aquel día nos vimos y mateamos todos los días. Usábamos la yerba hasta que no sabía a nada y después la hacíamos secar al sol para mezclarla más tarde con la nueva. Al tiempo Henna deja su trabajo y viene a vivir conmigo. Y llega el día en que tenemos solo para un mate, o menos. Lo tomamos. A la noche voy a buscar la yerba que puse a secar en el techo por la mañana. Envuelta en un diario la coloqué en el hueco de una vieja toma de aire oxidada que sirve para repararla del viento, y de la lluvia que cayó en un momento. Me acuerdo que había estado orgulloso de conseguir un lugar tan acorde a la necesidad. Previene el viento, sonreía de pensarlo. Llego al techo. Trepo. Salgo arriba como si lo hiciera de una tapa de agua en medio de la calle. Para no pisar las chapas, camino hasta la toma de aire sobre los tirantes. Cuando llego hasta el diario y me asomo, sólo hay un puñadito de yerba, y unas hormigas negras musculosas del turno noche rompe huelgas que se anticiparon  a mi trabajo. Se habían llevado casi todo! Sigo su camino, y allí van cargando las hojas trozadas. Descubrieron una provisión sencilla de transportar, y lo hacer ordenadamente. Observo la fila hasta que se pierde de vista en una fisura de la medianera. Una a una se meten, llevándose la yerba. Si pudiera negociar con ellas, les daría a cambio azúcar, kilos de hojas secas, una cantidad de pan como para exportar; pero las hormigas no pactan con los hombres. Bajo con el puñado que queda. Henna ya está calentando el agua. 
- Suspendé el mate. Las hormigas se llevaron todo.
- ¿Adónde? - pregunta
- Supongo que al hormiguero
- ¿Cómo se la llevaron? - insiste incrédula
- Así - respondo y hago mímica de un ser cargando un objeto pesado en su espalda
- Ufa!!!

Capítulo 3 - PÓLVORA

Sin medias me duermo entero. De acostarme temprano me levanto de madrugada. Amanezco amando. Me encanta ser feliz. Me destapo la montaña. Me río caudaloso. Es el día mas celeste del año. De este momento no me voy. Un mosquito despertó mis dedos. Me picó mucho. Me rasqué bastante. El silencio todavía duerme y no hay ruido que le abra los ojos. Mateo me oye, y con toda la noche en su cara, golpea la puerta y le abro. Acaba de reponerse de una gripe. Está mas alto. Tuvo fiebre y puede que haya aprovechado para crecer un poco. Viene a pedirme un poco de yerba...

Guillermo de Pósfay inicia viaje (para nada visionario) metafóricamente argentino.
Lejos de pensar en los conceptos Freudianos, nos invita a reflexionar sobre aquello que es prohibido.
¿Que ocurriría si algo tan irresistible, al menos para mi, como el mate sea sinónimo de censura? Un lugar donde la yerba mate sea de uso exclusivamente clandestino.
Me resulta interesante este planteo, sobre todo cuando pienso en un mundo donde la inmediatez de la oferta y la demanda, nos oficia de mesías.
¿Dónde queda lo prohibido? ¿Hasta donde somos atados de pies y manos por la moralidad?

Libro obsequio de mi amiga María Florencia, libro de editorial independiente que cruza de mano en mano.
Disparatados relatos con una exquisita descripción que el autor profundiza a través de palabras simples. Sencillas como uno.

S.Zeta



Eloisa y Abelardo


Frente a él, la vida se empequeñecía. Lugares enteros de su cerebro se pudrían. El fenómeno no era nuevo, pero bueno, tampoco era sencillo. Abelardo no mostraba su estado como un descubrimiento. 
(...) Pero ocurre que Eloísa también tiene piernas. Lo más bello es que tenga piernas. También tiene esa cosa como sextante de marina, a cuyo alrededor, toda magia gira y se alimenta, esa cosa como una espada tendida.
Pero por encima de todo Eloísa tiene un corazón. Un bello corazón recto y todo ramificado, tenso, fijado, granoso, trenzado por mi, goce profundo, catalepsia de mi alegría!
Tiene manos que rodean los libros con sus cartílagos de miel. Tiene senos de carne ruda, tan pequeña, cuya presión hace delirar; tiene senos como dédalos de hilo. Tiene un pensamiento totalmente mío, un pensamiento insinuante y retorcido que se desenrolla como si viniera de un capullo. Tiene un alma.

Fragmentos "El arte y la muerte / Otros escritos" A. Artaud

La aclamada correspondencia amorosa, el deslumbramiento voraz, a veces hecho cemento. ¿Cuántas veces nos golpea en esta vida, la misma muerte de un amor?.
Eloísa tiene un corazón, cimiento de lo absurdo, tan vital como capullo, tan letal como Abelardo.

S.Zeta