miércoles, 21 de mayo de 2014

Eloisa y Abelardo


Frente a él, la vida se empequeñecía. Lugares enteros de su cerebro se pudrían. El fenómeno no era nuevo, pero bueno, tampoco era sencillo. Abelardo no mostraba su estado como un descubrimiento. 
(...) Pero ocurre que Eloísa también tiene piernas. Lo más bello es que tenga piernas. También tiene esa cosa como sextante de marina, a cuyo alrededor, toda magia gira y se alimenta, esa cosa como una espada tendida.
Pero por encima de todo Eloísa tiene un corazón. Un bello corazón recto y todo ramificado, tenso, fijado, granoso, trenzado por mi, goce profundo, catalepsia de mi alegría!
Tiene manos que rodean los libros con sus cartílagos de miel. Tiene senos de carne ruda, tan pequeña, cuya presión hace delirar; tiene senos como dédalos de hilo. Tiene un pensamiento totalmente mío, un pensamiento insinuante y retorcido que se desenrolla como si viniera de un capullo. Tiene un alma.

Fragmentos "El arte y la muerte / Otros escritos" A. Artaud

La aclamada correspondencia amorosa, el deslumbramiento voraz, a veces hecho cemento. ¿Cuántas veces nos golpea en esta vida, la misma muerte de un amor?.
Eloísa tiene un corazón, cimiento de lo absurdo, tan vital como capullo, tan letal como Abelardo.

S.Zeta

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